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Sartre fue un gran lector de chico y esto lo recordo su compañera eterna, Simone de Beauvoir, en la larga entrevista que le hizo en 1970, cuando se pregunto como se forma un lector, que hace que un niño comun y silvestre como el pequeño Jean-Paul abandonara los juguetes tradicionales para pasarse el tema leyendo.
Gran parte de la respuesta de Sartre ya estaba dado en el volumen, en el pequeño volumen autobiografico con el cual, o gracias al cual, le dieron el Premio Nobel: Las palabras. Alli, Sartre intenta explicar a los demas y explicarse a si mismo como nacio su vocacion de autor, que lo hizo ser escritor y no otra cosa.
Los lectores de ese libro quedaron fascinados, entre ellos un muy joven Mario Vargas LLosa que, adolescente todavia, viviendo en Lima, alejado de los grandes centros urbanos, soñaba todavia con ganar un Nobel (como lo hizo el año pasado) y conquistar la gloria literaria sino la politica.
Hoy, por supuesto, los niños no leen y se supone que no leen porque, a diferencia de Sartre (del Sartre niño, por supuesto), ellos no han encontrado un libro que les de esa sensacion de libertad, de alegria, de diversion del autor de Las manos sucias.
Creanos si le decimos que no es imposible: para lograr ese encomiable objetivo lo primero que debe hacerse es buscarse un titulo atractivo, una lectura que, desde el mas pequeño hasta el mas grande, pueda entender y disfrutar.
Harry Potter, dira mucha gente, cumplio ese objetivo, fue un libro que borro fronteras, que creo lectores y esta bien, la pregunta que deberia hacerse, sin embargo, es: ¿porque no leer un libro español? ¿Porque no comenzar a leer con un libro español?
Y no existe mejor opcion que los libros facsimiles de la España sagrada, una coleccion de titulos que permiten que todos los lectores se sientan atraidos porque es una historia llena de fuerza, de pasion y, mas que nada, de esperanza. A esto puede sumarse luego otra coleccion, la de los libros facsimiles de la Galicia Sagrada, ideal como complemento.

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